dimecres, 27 de febrer del 2013


Sostenías el sol en una mano y la luna en la otra comentando que te centrabas tanto en el calor del astro que olvidabas la roca, y yo sonreí impotente porque era a la vez un halago y una putada. No hubo momento en el que pronunciaras algún cumplido tradicional, optabas por hablar de la situación, no de mí. Quizá pensaras que aquello te hacía menos infiel.

6 comentaris :

Unknown ha dit...

Gran texto. Me ha encantado.

Lunática (R.) ha dit...

Este texto es muy muy bueno. Me recordó a cierta experiencia... Me quedo con la frase "quizá pensaras que aquello te hacía menos infiel".
Besos Vic

Lunática (R.) ha dit...

PD: pasame esa foto de alguna manera, por dios :D

Sarco Lange ha dit...

No hay dramas porque estamos muertos, lo otro es simple vanidad de jurarnos vivo, pero habiendo un hombre baboso y una mujer que lo reprenda, entonces, todo seguirá siempre tan igual...

ha dit...

puff que bien escribes...

Unknown ha dit...

No se me da leer este tipo de cosas en lo absoluto, pero he intentado entender. Creo que ese es mi mayor problema, intentar entender demasiado lo que no debo.
Gracias por tu comentario, de todas formas. Te seguiré, a ver si alguna vez vengo y acato más lo que escribes :)