Así que en pleno debate mental sobre por qué estás ahí alguien se te cae encima y, aunque dices que estás bien y no pasa nada, tus ojos te traicionan echándose a llorar sin motivo. Lágrimas de ginebra. La gente se preocupa o finge hacerlo y se acusan los unos a los otros por cada riachuelo que ven bajar por tus mejillas, aunque con la primera disculpa ya era suficiente. Sabes que ha sido un accidente, te la lleva floja de quién sea la culpa y lo único que quieres es secarte la cara y que nadie te mire, pero parece imposible. Incapaz de volver a tus pensamientos mientras piensas en lo Drama Queen que debes estar pareciendo, cierras los ojos para volar hasta marearte y los abres cuando no puedes más. La gente, por suerte, ya ha dejado de prestarte atención. Dejas pasar las horas volando y aterrizando y cagándote en el alcohol y la necesidad de intoxicarte hasta que tienes algo de fuerzas para levantarte, reaprendes a caminar y te vas a buscar y perder acompañantes. Las horas transcurren sin que te des cuenta del todo: gritos por teléfono, más actuaciones penosas y la pantalla del móvil rota al estamparla contra el suelo por sobresaturación, pero eh, que no pasa nada. Hay tajas feas y tajas bonitas. La próxima será mejor, no dejes de echarte veneno al cuerpo.
diumenge, 5 d’agost del 2012
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Comentaris del missatge
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2 comentaris :
Siempre habrá un lunes después de ese domingo para poder hacer lo que el día anterior no pudiste. Siempre habrá la posibilidad de que venga otro domingo, como por arte de magia, para cambiar lo que no cambiaste. Y si no, siempre se puede imaginar que todos los días son domingos y que los lunes no existen.
(I. t'abraça).
Hay muchos tipos de venenos. Algunos con aureola romántica. Todos adictivos. Algunos sobre todo.
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