Y entonces llega el "qué coño estoy haciendo, por qué esto, por qué aquello". Realmente no quiero cambiarme a mí misma, pero es una putada echarse al mar a buscar todo aquello que has tirado al fondo, sobretodo cuando no estás acostumbrado a nadar. Una putada merecida, una no va a quejarse de ello, pero no por eso menos putada. Y el problema de verdad es que no aguanto la respiración. Me sumerjo un rato, rescato un par de cosas, y ya me he cansado. Quiero tomar aire, llenar estos pequeños pulmones, salgo a la superfície y vuelvo a estar con lo mismo de siempre. Y me la sudará hasta que deje de hacerlo.
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